Las cartas que todo joven poeta quisiera recibir

Como ya os decía en el post anterior, hoy me he encontrado otra vez con Las cartas a un joven poeta de Rilke.

Me compré el libro en la Feria del Libro Antiguo de Madrid hace ya unos años. Lo primero que me llamó la atención fue el título, porque, ¿quién no ha deseado tener nunca un mentor literario que te aconseje y te descubra mundos y autores nuevos? Me convencí a mí misma que era uno de esos casos en los que el libro elige a su lector, y me lo llevé a casa más feliz que una perdiz, como si me hubiera comprado al mismísimo Rilke en persona.

Hacía mucho que no me acordaba de este libro, y esta mañana, por casualidad, nos hemos vuelto a encontrar.

cartas rilke
Portada del libro (Alianza Editorial)

Es curioso cómo un mismo libro puede despertar distintos pensamientos e impresiones en el mismo lector, con la única diferencia del tiempo que separa ambas lecturas. La primera vez que lo leí, me gustó muchísimo, pero no capté ni la mitad de la esencia ni de las enseñanzas que contiene. Esta segunda vez, me ha conmovido profundamente, y aún sin conocer las respuestas de Kappus, yo me sentía el propio Kappus.

Me explicaré un poco mejor: este libro está compuesto por diez cartas que Rilke mandó a su joven amigo Franz Xaver Kappus entre 1903 y 1908. Kappus contaba con apenas veinte años cuando estaba en pleno servicio militar. Era un soldado con alma de poeta, así que, al descubrir que Rilke también había servido como militar en su mismo campamento, le escribió una carta incluyendo alguno de sus versos para que Rilke le diera su opinión. Comenzaba así una relación epistolar que se alargaría durante cinco años.

Los consejos que Rilke le da al joven poeta se podrían aplicar a cualquier aspirante a escritor y si aún no habéis leído este fantástico libro, os lo recomiendo encarecidamente (además no es muy largo, ya digo que me lo he vuelto a leer enterito esta mañana).

La primera carta es para mí, sin duda alguna, la más brillante y directa de todas. Rilke se dirige sin rodeos a Kappus y le dice: si no eres capaz de vivir sin escribir, entonces hazlo. Esto es lo primero que tienes que tener claro, y continúa:

“Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie… No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo”.

Es algo que le vuelve a repetir de forma incesante en las cartas: la búsqueda interior del propio autor para alcanzar la verdad y la respuesta a todas sus dudas. Además, el mejor estado para llevar a cabo esta difícil tarea es en absoluta soledad. “Sólo hay una y es muy difícil” le dice Rilke, pero a cambio, en ella va a encontrar el conocimiento y el crecimiento personal que le falta.

En cuanto a la temática y a la inspiración, el poeta checo se muestra tajante: “No escriba versos de amor. Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles”, ya que es más complicado aportar algo propio donde ya hay multitud de buenos autores. Rilke le anima a buscar la inspiración en su propio día a día, en sus tristezas y en sus anhelos, en sus pensamientos fugaces y en su fe en algo bello. Y si esto no es suficiente, entonces que recurra a los recuerdos.

“Para un espíritu creador, no hay pobreza”, afirma rotundo Rilke, y continúa diciendo que “el hombre creador debe ser un mundo aparte, independiente, y hallarlo todo dentro de sí y en la naturaleza, a la que va unido”.

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El poeta Rainer María Rilke

Otra cosa que me gusta mucho de estas cartas, son los ánimos que Rilke le da al joven soldado y poeta, que está harto y hastiado de su trabajo, que tan poco tiene en común con sus verdaderas inclinaciones. “Sólo puedo aconsejarle”, escribe Rilke en la carta número 6, “que considere si todas las profesiones no son también así: llenas de exigencias y de hostilidad para cada individuo y, en cierto modo, saturadas del odio de cuantos se han conformado, mudos y huraños en su sordo rencor, con el cumplimiento de un deber insulso y gris, falto de toda ilusión…”.

Este consuelo se complementa con lo que Rilke expone también en la carta número 10, la última de todas: el arte se amolda a cualquier tipo de vida. Es decir, da igual lo que hagas en tu vida cotidiana, tanto si eres soldado, político, profesor, bombero, ingeniero… El arte persiste y se mantiene como una realidad invariable. Es más, Rilke arremete contra las carreras artísticas, ya que, a su modo de ver “niegan y socavan la existencia de todo arte”.

Así que no hay excusa si el arte forma parte de tu vida. No es algo de lo que te puedas desprender, sino algo que debes cultivar, mantener y hacer crecer. Rilke sabía lo que decía.

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3 comentarios en “Las cartas que todo joven poeta quisiera recibir

  1. Enhorabuena por tu blog. Es alegre ver cómo los libros producen nuevas escritoras.

    Había escuchado sobre estas cartas de Rilke, pero ahora sí voy a leerlas. La idea de que ‘el arte se amolda a la vida’ me ha recordado a Kafka -mi autor favorito- quien parecía enfermarse para faltar al trabajo y terminar sus relatos.

    ¡Saludos!

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    1. Me alegro mucho de que te haya gustado el post y te haya animado a leer el libro! La verdad que creo que te va a gustar y no te va a quitar mucho tiempo. De verdad que merece la pena 🙂 y muchas gracias por tu comentario! 🙂

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