Con las sábanas desordenadas

Tu olor prendido en mi almohada

tras la última batalla…

El frío solitario en la lejanía de tus labios;

la terrible impaciencia por no estar a tu lado.

La loca de necesidad de tenerte cerca.

El vacío de no saber qué hacer.

Si nuestro amor es tan fuerte como dices,

encontrará entonces el camino de vuelta

a casa. Siempre a casa,

a tus brazos, dentro de mi cama.

Con la luz apagada,

contando los latidos

y soñando los mismos sueños

que jamás osamos soñar.

De poder hacerlo, jamás te echaría de menos…

Mi perfecta mitad.

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