Diario de tu ausencia. Día 2.

“Las cosas siguen igual por aquí. Nada ha cambiado.” Es lo que contesto cada vez que me preguntas que cómo estoy.

Pero quizás debería reconocer que los días de pronto parecen años, y empiezan a acumularse como burbujas de cerveza en lo alto de mi vaso.

Quizás debería decirte que no dejo de repetir “un día más es un día menos” cada vez que pierdo la cuenta de los besos que te debo.

Quizás debería contarte que hay veces que me siento a mirar cómo pasan los días, como hojas arrancadas de un calendario enfermo de melancolía y nostalgia.

Y que todo se me hace cuesta arriba.

Pero eso no es lo que te quiero contar, eso no es lo que quiero que veas. Por eso tengo que mentirte y decirte que todo va bien, que no hay nada fuera de lugar, salvo mis persistentes ganas de llorar.

Prometo que algún día te lo contaré todo. Algún día, cuando vuelvas.

Diario de tu ausencia. Día 1

Echo de menos tu reflejo en el espejo

detrás de mí;

cuando nos lavábamos los dientes

y te metías impaciente en la cama

a esperarme.

Echo de menos apagar la luz

y buscarte a tientas para acortar la distancia…

Y que nos sobre espacio en una cama de 90.

Echo de menos las voces quedas

y tus te quieros entre sueños.

Pero lo que más echo de menos

es que me despiertes a besos,

sin tener en cuenta el Sol ni el reloj.

Hacer la noche nuestra, como si nada más importara,

y que el mundo enmudezca mientras nosotros salimos a contar estrellas.