Silecios

Te encerraste en uno de esos silencios tuyos tan eternos, como de esfinge indiferente, que tanto me inquietan y tanto me comunican. Si hablaras todo lo que callas, los muros caerían, y podría entonces tenerte tal cual eres; pero tú, muda y obcecada, te niegas a concederme lo único que te pido.